Review: Los Espíritus en el Estadio Malvinas Argentinas (02-12-2017)

Review: Los Espíritus en el Estadio Malvinas Argentinas (02-12-2017)

0 comments 📅04 diciembre 2017, 17:30

Por Mariano Aratta // @gutenseth
PH: Sabrina Espeche

Dicen por ahí que Los Espíritus no se animaban a cerrar en un estadio este 2017 repleto de conciertos. No sabemos bien la razón. Podría ser porque estaban muy acostumbrados al formato teatro o, tal vez, porque dudaban de su convocatoria.

Nunca lo sabremos, pero menos mal que se animaron a hacerlo porque el pasado sábado, ante un Estadio Malvinas Argentinas repleto en su campo y con gran concurrencia en las gradas, brindaron un show de casi tres horas de duración que repasó toda su discografía, contó con invitados especiales y ofició como gran marco para un emotivo cierre de la Gira Agua Ardiente.

Sin lugar a dudas, la banda liderada por Maxi Prietto y Santiago Moraes ya dejó hace rato los escenarios under -y con ellos su rótulo de “promesa”- para consolidarse como una de las agrupaciones más renovadoras e interesantes del rock argentino actual. Luego de dos discos larga duración -el homónimo Los Espíritus, de 2013, y Gratitud, de 2015- y un par de EP’s, este último trabajo discográfico -el ya mencionado Agua Ardiente– en una primera escucha puede sonar a “más de lo mismo”. Pero si nos dejamos envolver de lleno por su aura, nos damos cuenta que es un eslabón más en esa cadena musical -y evolutiva- que los depositó desde los escenarios under al Malvinas, despidiendo el año a lo grande, tal y cómo Prietto dijo a su público en un “año muy loco”, el de la consagración de estas ánimas con gran talento musical, gira por Europa incluida.

Inclasificables dentro de su música, abrevan en una mixtura entre el rock nacional de los ’70 y el Blues más clásico, coqueteando fuerte con aires latinoamericanos -con una probable influencia del México tan conocido por Prietto o tal vez el aporte de su baterista colombiano, el actualmente radicado en el país Felipe “Pipe” Correa-. Pero además, tanto desde su música como desde sus letras, mantienen “esa cosa” tan porteña que tan bien supieron explotar Los Visitantes de Palo Pandolfo en los ’90, aunque con un aire progresivo e inclusive unos compases de cumbia psicodélica, dando como resultado una fiesta de almas difícil de definir, pero tan variopinta y especial que los hace llegar a cientos de oídos sin distinción de banderas, remeras o ideologías, que desde temprano poblaron las calles aledañas al estadio y bailaron con el show de percusión de Gali Dundun Camara y Ensamble Maturé, previo al recital principal.

Sobre el escenario, la banda arrancó el show con Huracanes, tema que abre el último disco, prosiguió con La Crecida -de Gratitud– y luego hubo un repaso inicial por el disco que nombra a la gira, destacando en esta parte del show el Blues psicodélico Jugo. El primer invitado de la noche llegó con los temas La Mirada y La Mina de Huesos: nada más ni nada menos que “el capitán” Saúl Correa, padre del baterista “Pipe“, quien con una sonrisa gigante mandó saludos desde Colombia y se brindó al máximo.

“El trabajo dignifica eso dice mi patrón”, “las armas las carga el diablo y las descarga algún gendarme” -con una pequeña variación en la letra incluida, en alusión al reciente asesinato del mapuche Rafael Nahuel– o “negro chico tiene hambre”, son apenas un puñado de frases de las canciones que Los Espíritus regalan a su público, fraseando en forma directa la realidad social, el conflicto, las marchas, los piquetes y la dura vida que llevan muchos argentinos y latinoamericanos en general, día tras día, en su cotidianeidad. Como el mismo Prietto contara en alguna entrevista, en sus años juveniles viajando en el Tren Roca, viendo de primera mano la protesta y el descontento, fue que empezó a prestar atención “a lo que pasaba ahí” y comenzó a hacer canciones con eso que vivía todos los días: “piquetes, trenes, calles, veredas rotas, vendedores ambulantes”.

Tras la visita del “capitán” se sucedieron Mares y Ruso Blanco, una canción del EP Guayaba de Agua Ardiente de reciente aparición, con un largo solo de guitarras compartido entre Miguel Mactas y Prietto. La peculiaridad del sonido bailable de Los Espíritus llegó nuevamente en Jesús Rima con Cruz, El Gato y Perro Viejo, para luego dar paso a una breve calma con Luna Llena. Tras una pausa, la banda volvió al escenario acompañada por Walter BroidePosediótica-, Tomás VilcheLos Bluyines- y Tulio SimeoniLa Patrulla Espacial-, quienes desplegaron un show dentro del show, con un viaje psicodélico extra large y mucha improvisación en tres actos: El Palacio, Alto Valle y Vamos a la Luna.

Un Malvinas Argentinas que ofreció un sonido impecable para una banda profesional y también pulcra al máximo, pero con esa cuota de desparapajo y “desprolijidad prolija” que sólo tienen los músicos que saben lo que están haciendo, vibró al ritmo y el calor de Noche de Verano y La Rueda, en versión “larga duración” con un público abriéndose en ronda circular y danzando en plan hipnótico, como la rueda que mueve al mundo, “que va a girar y girar”.

Ahora que ya están consolidados, que tocaron por otros continentes y no son más una promesa, que la gente que los conocía los disfruta al máximo y quienes no sabían de su existencia los están conociendo… ahora que dieron saltos gigantes, ¿será el momento de dar otro gran salto? Despidieron un disco… ¿cómo será el próximo? Realmente han dejado la vara muy alta con su despedida del año 2017 y queremos más de ellos. Casi tres horas después y con un mensaje de Prietto como despedida –“este año giramos por todos lados y en todos lados nos preguntaron, y nosotros también nos preguntamos, qué pasó con Santiago Maldonado– la música siguió sonando en nuestros oídos y el mensaje, fuerte y claro, en nuestros corazones.

Fotos cortesía de Sabry Espeche, en directo desde nuestra fanpage en Facebook:

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Seth
Seth

Comunicador Social (UBA) y periodista, hombre de radio. Vegetariano, melománo empedernido, guitarrista, cinéfilo, fan de los '80, la filosofía y los "cuentos de terror". Seth odia los relojes y cree en la metafísica como única forma posible de autosuperación de la humanidad (?)

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