Review: Maximus Festival 2017 en Tecnópolis – Parte 01 (06-05-2017)

Review: Maximus Festival 2017 en Tecnópolis – Parte 01 (06-05-2017)

4 comments 📅08 Mayo 2017, 14:45

Por: Shezo! // @ShezoNeozero – fb.com/ShezoFreestyle
PH: Mati Fortini //  fb.com/MatiasFortiniFotografia

En materia de conciertos multitudinarios, la llegada del Maximus Festival el año pasado marcó un precedente muy difícil de superar, con una grilla impecable. Si bien este año la nómina de bandas parecía por demás heterogénea, generando algunas controversias justamente con la participación de Linkin Park como cabeza de cartel, el festival convocó a una gran cantidad de espectadores que no pararon de arengar a sus bandas favoritas y de disfrutar los shows de las bandas por descubrir en vivo. Sin embargo, más allá de eso, si algo quedó bien en claro es que el público más rockero/metalero merecía un festival a la altura de las circunstancias y el Maximus llegó para ocupar esa vacante. Levantamos nuestras copas por esto.

Lo interesante del Maximus, más allá de la música en sí misma, es que los organizadores del show le prestaron también atención a “vestir” el lugar acorde a la ocasión, no sólo desde la señalética, sino también con pequeñas puestas en escena con promotoras “metaleras” y, para que todo aquel que quisiera sacarse una foto como plus de la experiencia musical, pudiera hacerlo entre tumbas, tronos, autos y camionetas tuneadas. Otro punto a favor.

Ingresando estrictamente al terreno de las bandas, luego de las presentaciones en el Thunder Dome -escenario más pequeño de la familia Maximus– de los exponentes nacionales El Buen Salvaje, Insobrio, Misson, Melián y Helker, y las presentaciones de Asspera y Hetebread pisando el Rockatanssky y Red Fang y Bohse Onkelz estrenando el Maximus -escenarios principales-, llegaría el turno de los platos fuertes de la velada. Ghost subía al Rockatansky y de repente decenas de rostros pintados de calaveras comenzaron a sacudirse bajo el sol.

  • Ghost

Haciendo uso de la franqueza que siempre caracterizó a este dojo, tengo que confesar que no esperaba nada del show de Ghost y, si bien no llegaron a enamorarme en vivo como sí lo hicieron otras bandas, lo cierto es que el show de los suecos superó mis expectativas. Lejos quedó la impresión que me habían dado al ver sus videos, brindando un show más enérgico de lo que esperaba y con una puesta en escena acorde a la estética que profesan desde el minuto uno, con un fondo de escenario cubierto por imágenes de la banda en plan vitro de iglesia -muy buenas realmente-.

Square Hammer abrió el juego para la gente de Ghost frente al público argentino, dando un buen inicio a lo que la banda había venido a ofrecer. Las cosas siguieron poniéndose oscuras a pesar del sol con los acordes de From the Pinnacle to the Pit, para seguir con con la más ganchera Ritual. El clima volvió a ponerse denso con Cirice, mientras el público ya se veía entregado a sacudir la cabeza al ritmo de los graves saturados de la banda. Invadía el ambiente una sensación de goce musical melómano cuando de repente comenzó a escucharse cual rezo una especie de mantra que decía “Belial, Behemoth, Beelzebub, Asmodeus, Satanas, Lucifer”, anunciando el comienzo de Year Zero. El clásico “¡olé olé!” del público local demostraba su aprobación con la performance de la banda, que continuó con Absolution, como para ponerle un poco más de ritmo a la tarde.

Como corona de su show, Tobías Forge -o Papa Emeritus III, como prefieran llamarlo-, luego de incitar a la gente a gritar, preguntó si querían una “really Heavy Metal song”. La respuesta del público no se hizo esperar y como cierre del show nos regalaron Mummy Dust. Definitivamente, este fue un show muy correcto, que seguramente los fans de la banda disfrutaron en grande. Hace mucho que no veíamos tantas calaveras sonreír.

  • Rob Zombie

Siguiendo en este tren de sinceramiento, tenemos que confesar que si había algo que nos interesaba ver de este Maximus era, nada más y nada menos, que a Rob Zombie, uno de los pocos héroes de mi adolescencia que me faltaba ver en vivo. Y no sé si fue gracias a ese factor, pero lo cierto es que la performance de Robert Bartleh Cummings y su troupe fue impecable. Ya ver el fondo del escenario con una imagen gigante de un viejo King Kong en blanco y negro nos daban la pauta de que todo era acorde a lo esperado. Cuando comenzó a sonar Dead City Radio And The New Gods Of Supertown, Rob Zombie salió a escena y el Maximus se transformó en una fiesta, dentro del marco perfecto de una puesta en escena como si el mismo Rob estuviera llamando a la noche para robarle el lugar a la luz del sol. Las cosas no podían ponerse mejor, Superbeast empezó a sonar y los primero pogos coreando la canción en el estribillo no se hicieron esperar. El frontman, siempre enérgico y atento al público, no paraba de hipnotizar a las masas en pos de hacerlas caer dentro del hechizo de la banda que ya tenía a todos bajo sus pies.

Luego de la super ganchera In the Age of the Consecrated Vampire we All Get High y de la genial Living Dead Girl, para ponerle un poco de swing a la tarde, el publico comenzó a corear “Zombiiiii Zooombiii” y, como respuesta, Mr. Zombie hizo traer al escenario a dos aliens inflables para lanzarlos al público en el marco de Well, Everybody’s Fucking in a U.F.O., otro tema que hizo delirar, como prácticamente todo el show. Finalmente, uno de los himnos de White Zombie se hizo presente: More Human Than Human, y cientos de puños se vieron en alto festejando poder disfrutar semejante tema en vivo.

Never Gonna StopThe Hideous Exhibitions of a Dedicated Gore Whore dieron el marco perfecto para seguir con ese freak show musical que Rob y sus compañeros de banda nos estaban regalando, mientras el público seguía jugando con las decenas de pelotas inflables que volaban, dándole color a la velada. Luego del tema de House of 1000 Corpses, la película dirigida por Rob, John 5 hizo de las suyas con un excelente solo de guitarra, dando testimonio de estar a la altura de las circunstancias y de tener bien ganado su lugar junto a Rob Zombie.

La fiesta no podía estar completa sin otro clásico de White Zombie: Thunder Kiss ’65. Y para redoblar todavía más la apuesta, Rob le recordó al público que estábamos pisando el suelo del país más “ramonero” del mundo, dando comienzo a su genial versión de Blitzkrieg Bop, mientras el “Hey, Ho, Lets Go!” llenó el aire de Tecnópolis, para luego seguir con un poco más de Thunder Kiss ’65.

Como si de una perfecta cereza de la torta de gusanos putrefacta se tratase, y en plan de encore, el telón se bajó para Rob y sus muchachos al ritmo de Dragula, entre pogos, bailes y miles de caras sonriendo por el show que acababan de ver. En lo personal, esperé prácticamente la mitad de mi vida para poder ver este show, y la espera definitivamente valió la pena cada segundo. Gracias Rob Zombie por la magia y gracias Maximus por hacerlo posible.

Pero esto no termina acá… estén atentos porque mañana, en este mismo espacio, estaremos publicando la segunda parte de esta reseña del Maximus Festival 2017.

Los invitamos a ver el resto de las fotos del evento en nuestra fanpage.

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Shezo!
Shezo!

Mezcla de gamer, comiquero y manganimero. Mix de metal y música electrónica. Amante del pixel art, el amerimanga y el pochoclo. Entusiasta del Rey Misterio, Joe Madureira y la merienda. Pisciano, mico y A+. Co-fundador de NeoZero Studio. Digno hijo de los 80s agradecido con los 90s.

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