Review: El Buen Salvaje en La Trastienda (13-05-2017)

Review: El Buen Salvaje en La Trastienda (13-05-2017)

1 comment 📅17 Mayo 2017, 15:19

Por Mariano Aratta // @gutenseth
PH: Sabrina Espeche

Si de bandas que están en rápido crecimiento hablamos, no podemos dejar de mencionar la irrupción en la escena nacional de El Buen Salvaje. Con una trayectoria relativamente corta, ya se han presentado en incontables escenarios, en el prime time de reconocidas radios como Vorterix Rock y teloneando a importantes bandas nacionales e internacionales –Living Colour, Deep Purple, Rick Wakeman, Marillion, Guns N’ Roses, Pez, Eruca Sativa o Carajo, entre otras-. Estuvieron en el Festival Clandestino, el Monsters of Rock, Cosquín y Baradero Rock y venían de romperla en el escenario nacional del último Maximus Festival -más info del evento en este link-. Sin embargo, en el horizonte de la banda la fecha más esperada era la del pasado sábado en La Trastienda, íntima y directa, sólo entre ellos con su cada vez más numeroso público y la presencia de Malman como banda invitada, con tremenda versión de Hombre al Agua de Soda Stéreo incluida.

Pero si hablamos de crecimiento debe entenderse que no estamos haciendo hincapié sólo en convocatoria o en vender más y mejores discos, sino en otros aspectos que hacen a una banda. El Buen Salvaje creció y continúa haciéndolo porque cada experiencia en vivo los vuelve más sólidos, con un sonido más potente pero prolijo y refinado, con más coherencia en su postura como grupo y más disfrute arriba del escenario, sin perder de vista el profesionalismo y que todavía están caminando sus primeros pasos dentro del mainstream. Rescatamos estos aspectos: el sábado desde arriba del escenario se irradió buena música, felicidad palpable por compartir con todos ese momento -repetimos que era una fecha muy esperada-, profesionalismo y agradecimiento a la gente que los viene apoyando desde el principio y a los nuevos seguidores.

Absorción, del disco Multitud al Acecho, fue una excelente elección para abrir el show con potencia y un sonido de violas con alguna reminiscencia ochentosa. Pecado Verbal, del mismo álbum, continúo en la misma senda, con versos más tranquilos en los cuales comenzó a lucirse Martín Carriquiry, como lo haría a lo largo de toda la noche con su espléndido trabajo vocal.

Amadeo Beltrán -el “violero sexy”- y Tomás Vigo -el “violero de chalequito”- nos mostraron, cada uno con su estilo, que puede haber dos guitarristas virtuosos en una misma banda e, inclusive, lucirse en una misma canción. Párrafo aparte para el simpático de Amadeo y su contoneo meloso, arrimando el hocico a los fans en los momentos justos y manteniendo encendidos a los que cantaban desde abajo.

Como dijéramos en este espacio el año pasado –ver acá-, El Buen Salvaje se puede describir con la máxima “cómo ser Heavy sin ser siempre metal”. Y es verdad, clasificarlos dentro de un género sería un pecado. Entre el metal, lo progresivo, el rock clásico setentoso y los guiños a Omar Rodríguez-López ya tenemos un combo por demás atractivo, sumado a ese algo “argentino” que los hace especiales.

Luego de la canción Siempre el Canil, ya un clásico de los shows de la banda, Martín regaló sus primeras palabras al público que, realmente, era más del esperado en la previa. La noche continuó como una aplanadora sonora sin dar respiro hasta que llegó un momento especial, ya que la banda no suele realizar covers en sus conciertos, en el cual sonó La Rubia Salvaje -versión de La Rubia Tarada de Sumo– para ponerle poder a los versos del tano Luca Prodan, quien casualmente hoy estaría cumpliendo años.

No podemos dejar de mencionar a Guillermo Bernardo, bajista de El Buen Salvaje, quien puso cada nota en el lugar justo, se mostró activo paseando por el escenario y disfrutando el momento con sus compañeros, además de desplegar líneas de bajo continuo y arpegios que delinearon la estructura armónica en varios pasajes del show. Como un tándem aceitadísimo, Lucas Vigo era su compañía ideal e incansable desde la batería.

Para el siguiente tema, Ingrávido, del disco La Calma Secreta, la banda invitó a compartir el escenario a un amigo: “el Negro” Luciano Villacé, quien forma parte de otra banda argentina en franco crecimiento: Bigger. El público abajo del escenario se movía, por momentos en trance hipnótico y por momentos en pogos dentro de rondas circulares, inclusive golpeando sin intención a algunos fotógrafos presentes y recibiendo un llamado de atención amistoso del cantante. Luego de tocar Alcance, para una versión intensa de la canción Estratagema, llegó el segundo invitado de la noche: Lucas Cáceres, de Proyecto Primate. Hacia el final, un seguidor de la banda acercó una pequeña bandera al escenario, que decía “El Buen Salvaje, no tengo miedo a perder…” frase del tema El Maldito con el que cerraron el show. Antes de eso, sonaron El Occiso Está Servido y Heridas Invisibles. Y si hablamos de miedos, está de más decir que estos muchachos no le temen a nada y van por mucho más. Con este ritmo, sin lugar a dudas tienen muchísimo más por ganar que por perder.

Si bien en algunos pasajes de la noche La Trastienda no ofreció el mejor sonido, es para celebrar que El Buen Salvaje y otras bandas vengan a renovar la escena nacional. Y no nos referimos a una simple renovación de nombres y figuritas, sino más bien a una intención de sonar bien, de tener originalidad, proyección y de no morir en cuatro acordes repetidos. Durante mucho tiempo el rock argentino más masivo estuvo estancado, con pocas novedades y sin aire fresco. Sin embargo, en los últimos años esta tendencia se está revirtiendo poco a poco y El Buen Salvaje forma parte de esta camada de bandas con buen gusto. Esperemos que sigan por este camino y que podamos seguir acompañándolos.

Los invitamos a ver el resto de las fotos del evento en nuestra fanpage, cortesía de Sabry Espeche.

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Seth
Seth

Comunicador Social (UBA) y periodista, hombre de radio. Vegetariano, melománo empedernido, guitarrista, cinéfilo, fan de los '80, la filosofía y los "cuentos de terror". Seth odia los relojes y cree en la metafísica como única forma posible de autosuperación de la humanidad (?)

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