Review: New Order en el Luna Park (29-11-2016)

Review: New Order en el Luna Park (29-11-2016)

0 comments 📅01 Diciembre 2016, 15:05

Por Mariano Aratta // @gutenseth
Ph: Santiago Bluguermann

Salvo excepciones, en Argentina tuvimos la suerte de recibir bandas internacionales de los más variados estilos durante los últimos 35 años. Sorteando las crisis económicas, políticas y sociales, siempre tuvimos un buen menú para degustar si el bolsillo nos lo permitía. Así es como el público local pudo apreciar en directo muchísimas agrupaciones que en otro tiempo parecían lejanas.

Y si hablamos de recorrer las últimas décadas, una banda como New Order, que nació en 1980, bien sabe de transcurrir y devenir, de surfear crisis y de reinventarse en más de una ocasión. Justamente 1980 fue el año de la primera visita de una banda internacional masiva a nuestro país –The Police, en plena dictadura tocando en la disco New York City-.

Nacidos de las cenizas de Joy Division, estos señores de la industrial ciudad de Manchester supieron llevar su música como bandera en la Inglaterra neoliberal de Margaret Thatcher. La versión temprana de New Order era fácilmente relacionable con el grupo anterior, pero enseguida encontraron un sonido característico, en una suerte de fusión entre la música electrónica, el Post Punk y el New Wave.

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Y así fue como devinieron las décadas y New Order visitó Argentina tres veces hasta esta ocasión, el cuarto aterrizaje en nuestro país. Sin embargo, como las últimas dos visitas habían sido para festivales –Personal Fest 2006 y Lollapalooza Argentina 2014- el público local estaba ansioso por un show de la banda en plan “solista”.

Al ser un día laboral, la gente fue llegando casi sobre la hora del espectáculo y entre varias personalidades del mundo de la música y la televisión que se acercaban al Luna Park, no tardaron en desfilar muchos seguidores de New Order “de años”, con remeras de los más representativos de los ’80: The Cure, Television, David Bowie y, por supuesto, Joy Division, entre otros tantos grupos que marcaron una década.

Realmente New Order es un conjunto que forma parte de la banda sonora de un amplio espectro de individuos, quizás por esa dificultad de encasillarlos en un único género. Desde las 21.17 que arrancó el show hasta pasadas las 23 cuando finalizó, desfilaron por un sinfín de sonidos: oscuros, Post Punk, tecno-electro-dance, Synth Pop y Pop a secas. Además, estos músicos entrados en años son realmente científicos del sonido, penetrando nuestros oídos con sus experimentos, haciendo magia con cada efecto sonoro que descubren, con pulsos no sólo desde sus instrumentos sino también desde las pantallas, las luces y el apartado visual, que fue sumamente exquisito. Sin dudas, las proyecciones de videoclips de la banda y de otros videos montados especialmente para la gira fueron de un nivel de hipnosis total. Lo mismo para esa gigantesca bola disco que estaba sobre el escenario y bañó con su luz las cabezas de todos los presentes para los temas más bailables de la noche.

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Y si bien la excusa de la visita fue la presentación del nuevo disco de la banda, titulado Music Complete, la lista de temas fue “un poco de todo”. Bernard Summer, Stephen Morris, Gillian Gilbert, Phil Cunningham y Tom Chapman nos ofrecieron 18 canciones que arrancaron oscuras y potentes con Singularity -del nuevo disco- y Ceremony -que, según cuenta la leyenda, es el primer tema de la banda, compuesto cuando todavía eran Joy Division-. Es decir, arrancaron con “lo más nuevo” y “lo más viejo”.

Summer, de pocas pero emotivas palabras, se brindó de forma auténtica perfectamente secundado por sus compañeros. Gilbert, en los sintetizadores, todavía se mueve como en sus años juveniles y Morris no paró de sudar una camiseta de la selección nacional tanto en la batería, como en los parches electrónicos, moviéndose frenéticamente, llevando el pulso de la banda.

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Ese ida y vuelta a través de los años se mantuvo a lo largo de toda la noche, en la cual sólo tocaron seis canciones nuevas –Singularity, Academic, People on the High Line, Plastic, Restless y Tutti Frutti-, con los momentos más altos en Bizarre Love Triangle, y la trilogía de cierre antes del encore: True Faith, Blue Monday y Temptation.

Para la vuelta, con el “¡New Order, New Order!” tribunero coreado a viva voz, nos brindaron su homenaje a Joy Division con la imagen de Ian Curtis mirándonos a todos desde las pantallas: Decades, Transmission y Love Will Tear us Apart coronaron una noche inolvidable, en la cual las décadas se unieron y la música trascendió edades, fronteras y crisis. Es que más allá de un sonido que de a ratos no ayudaba al disfrute total de este tipo de espectáculos, el balance de esta nueva visita de la banda inglesa al país fue plenamente satisfactorio, no podríamos pedir más que lo que hicieron sobre el escenario, con un disfrute y una entrega tal como si de veinteañeros se tratase. Sin dudas, una banda de culto que por suerte pudimos presenciar en vivo una vez más en estas tierras.

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Seth
Seth

Comunicador Social (UBA) y periodista, hombre de radio. Vegetariano, melománo empedernido, guitarrista, cinéfilo, fan de los '80, la filosofía y los "cuentos de terror". Seth odia los relojes y cree en la metafísica como única forma posible de autosuperación de la humanidad (?)

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