Review: Molotov en el Luna Park (23-10-2016)

Review: Molotov en el Luna Park (23-10-2016)

0 comments 📅25 octubre 2016, 12:37

Por Cristian Carbone // @shinobinews
PH: Mati Fortini //  fb.com/MatiasFortiniFotografia

“¡La raza pura es la pura raza!”

Bajo el marco del Chinga tu Madre Tour y festejando sus 20 años… ¡Molotov está en la casa! El Mickyel Tito -que no sé si soy yo que extraño la serie pero lo veo muy parecido a Rick de The Walking Dead-, el Paco y el Randy -“el gringo loco”. Así como si de una buena serie animada o un cómic se tratase, en Molotov cada uno tiene su función y su personalidad .

En Argentina, allá por 1996, bajo “el menemato”, un incendio arrasaba con 19,850 hectáreas de bosques en la Patagonia. Se sucedían en los periódicos noticias que narraban ventas ilegales de armas, y en ese momento los porteños elegían a Fernando de la Rúa como primer Jefe de Gobierno de su ciudad. Entre otras cosas, también abandonaba su cargo como Ministro de Economía el inefable Domingo Cavallo -siendo reemplazado por el presidente del Banco Central, Roque Fernández, quien no hizo mayores cambios en la política económica decadente-. La crisis del FREPASO -partido político opositor por entonces-, el decreto de reforma laboral y una horda de fans de Ramones que destruyeron la “esquina Coca Cola“, ubicada en pleno centro porteño, eran otras de las notas entre tanta calamitud.

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En México, el ambiente también era tenso. Los ’90 fueron una década de cambios y crisis a niveles inimaginados tiempo atrás, sobre todo para las zonas latinoamericanas del globo. San Andrés Sakamchén sería escenario de uno de los ejercicios más democráticos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y ellos construirían mucho a partir de su movimiento en la zona de Chiapas, entre tires y aflojes, luchando por derechos y cultura indígena, democracia y justicia, bienestar y desarrollo, conciliación en la zona de conflicto antes mencionada, derechos de la mujer y muchos otros logros más. En este mismo año, se estaba armando Molotov.

En 1997, el panorama en nuestro país no había cambiado mucho que digamos. A principios de año asesinaron al reportero gráfico José Luis Cabezas, el conflicto entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde, las dos cabezas del partido dominante, se intensificaba y las protestas sociales entre miles de injusticias más eran moneda corriente. En México, se liquidó por adelantado la deuda que ese país contrajo con Estados Unidos para resolver la crisis de 1994 y, de paso, el Banco de México adelantó pagos al Fondo Monetario InternacionalFMI– para ahorrarse los intereses. En un contexto de crisis, el Huracán Paulina azotó la costa del Pacífico mexicano y causó daños enormes. Al mismo tiempo, se suspendió el embargo que había prohibido la venta de aguacate a Estados Unidos y que duró 83 años.

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Es en ese momento, mientras Óscar de la Hoya recibía el calificativo de “mejor boxeador del mundo”, que Molotov comienza a grabar ¿Dónde Jugarán las Niñas?, su disco debut, en el cual se ve una portada muy provocativa, al igual que sus letras repletas de odio y maltrato a todos aquellos que se cruzaron por su camino. Nadie salió ileso de esa ira: mujeres, hombres, niños, más que nada haciéndose fuerte en sus canciones de crítica social y política del gobierno mexicano fueron las que lograron que este disco venda más de un millón de copias y, para todos aquellos que crecimos en esa tumultuosa década, es un disco que prácticamente repetimos de memoria, por todo lo comentado líneas arriba. El paralelismo de Argentina y México no era casual, las políticas del FMI y de los gobiernos “poderosos” ahorcaban a Latinoamérica y por eso tal vez será que Gimme The Power pegó de inmediato en nuestro país, con una letra que prácticamente reflejaba el mal pasar de todos en ese entonces -y también hoy en día, ya que las letras políticas nunca dejan de ser actuales-.

Recuerdo en esa época ser un pequeño Punk Rocker y tener amigos pegados al televisor mirando MTV, que por esa época pasaban música aunque ustedes no lo crean. Obviamente, en mi postura de buen Punk adolescente detestaba todo lo que emitía “el canal mas cool de música” desde el imperio. Pero de repente irrumpió muy fuerte Molotov con Gimme The Power y la postura fue “esperen un momento ¿alguien está escuchando lo que dicen estos tipos?”. Eran tiempos en los que “lo alternativo” y los pelos de colores inundaban la programación. Pero, de repente, escuchar que bajo toda esa gran pantalla estética y depresión juvenil cuatro tipos tenían conciencia social -más allá de que el disco se publicó bajo un sello multinacional- fue una bocanada de aire. Ellos usaban esta exposición como un gran altavoz para gritar la cruda realidad mexicana. Pero además, más allá de las letras políticas, también tenían lugar en su repertorio canciones con fuerte contenido despectivo hacia las mujeres, los gays y todo aquello que se cruzara en su camino -aunque recordemos que México tal vez sea uno de los países en los cuales las mujeres son más atacadas y denigradas… ¿podríamos decir que aquellas letras eran simplemente sarcásticas?-.

En fin, lo cierto es que ¿Dónde Jugarán las Niñas? fue un disco fundamental de los ’90 en esta parte del continente. Y ahora, 20 años después como lo indica el nombre del tour, Molotov llegó al país con ocho discos y una larga historia a cuestas, manteniendo la misma formación que en ese entonces y sonando aplastantes. Qué mejor lugar para ver y disfrutar de una banda de este calibre que el mítico estadio Luna Park, al que actos religiosos, políticos, artísticos, deportivos y sociales lo convirtieron en templo, forjando su trayectoria. Justamente, es todo esto a lo que da batalla la banda mexica.

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En esta ocasión, teloneados por los locales DZS desde zona oeste, quienes practican un Rock Metal Alternativo que recuerda mucho a varios momentos de Carajo, sonando muy prolijos, fuerte y melódicos. La banda se mostró muy contenta y agradecida de abrir este show, respaldados por sus amigos y familiares en el vallado mientras el estadio que vio darse piña y piña sobre el ring o al gran Martín Karadagián luchar contra la momia, daba la llegada al público invitándolo a acomodarse y escuchar muy respetuosamente a estos muchachos que terminaron su set pasadas las 20 y muy aplaudidos por los espectadores.

Previo arreglos de escenario y prueba de instrumentos, alrededor de las 21:30, fue el momento de la llegada de la banda de los dos bajos y eso se notó fuerte cuanto abrieron su show con Que no te Haga Bobo Jacobo. Un sonido grave, aplastante, y todo el piso del Luna Park saltando. Las tribunas explotaron con  Amateur y, como todos sabemos, nuestro país se caracteriza por seguir las canciones al ritmo del cántico tribunero. Es así que todos al ritmo del “ho ho ho, ho ho ho”, ya con los Molotov dominando por completo el escenario y la audiencia prendida fuego, se daba por sentado que los mexicanos son el alma de cualquier fiesta. Como para demostrarlo fielmente, en las casi dos horas y media de show desplegaron 35 “rolas” -como le dicen los pinche mexicanos a las canciones -.

“Días en que las verduras están de la fruta, días en los que la fruta está de la verdura”, dice un fragmento de Oleré y Oleré y Oleré El UHU, y la gente estallaba cuando al finalizar dio el paso a Chinga tu Madre, seguido por Here We Kum, Lagunas Metales, Parásito, Here Comes the Mayo, La Raza es la Pura Raza y, el primer hit para nosotros, hijos de los ’90: Voto Latino. Todo listo, saliendo con fritas -o con tacos, en este caso-, en este otro tema que tuvo un video de súper rotación en el canal de cable que mencionara anteriormente y al cual yo llamaba “la versión mexicana de Sabotage, de Beastie Boys“. Blame Me, Use It or Lose It, DDT, Perro Negro Granjero y Fuga se sumaron a la lista, antes del bendito tema por el cual hice toda esa gran introducción a esta reseña: Gimme The Power, para el cual invitaron a una muchachita del público a tocar la guitarra.

Como si de un buen bloque político social se tratase, acto seguido tocaron Frijolero, sin olvidar darle una patada al nefasto Donald Trump, en este hit que vendría a ser una suerte de segunda parte de Gimme The Power. Pero como para ponerle un poco de humor a la cosa, luego salieron Cerdo, Ánimo Delincuencia y la versión en cumbia de I Turned Into a Martian, clásico de los Horror Punks The Misfits, expresando su felicidad porque Danzig, líder y miembro fundador de la banda, se haya unido nuevamente al conjunto. En el momento en que estaba rompiéndome la paciencia la versión en cumbia –The Misfits es una de mis bandas de cabecera- cortaron y la siguieron a puro Punk Rock -ritmo del cual nunca tendría que ser sacada-. Allí no terminaron los covers, ya que después agregaron su versión de Queen con Rap, Soda y Bohemia.

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Canción va, canción viene, y llegando al número 30 del set list –y a las dos horas de show-, decidieron “para para ir a mear”, según declaró Tito a su público. Al volver al escenario, lo hicieron acompañados por un muchacho y nos pidieron un minuto de silencio. Este chico buscó entre el público hasta encontrar a una señorita de pelo rojo y ante ella se arrodilló y abrió una cajita que contenía un anillo. Para quienes creen en el compromiso, este momento fue altamente emotivo. Al parecer, la corpulenta colorada, al igual que yo, no cree mucho en estos asuntos porque al pasarle el micrófono no dijo ni una palabra. Sin embargo, ambos fueron aplaudidos por el público y la banda, quienes pidieron que los inviten al casamiento.

Luego de esto siguieron con Noko, para dar paso al Rap Core de Cocktail Party con un invitado en las voces muy potente -un chicano poderosísimo casi rosando lo gutural-. Con estas situaciones el fin de la fiesta se preveía. El número 33 en la lista fue Mátate Teté y, si se trata de bullying, los Motolov son mandados a hacer: para continuar con las liricas picantes siguieron con Puto, tema que no sirve más que para agitar o agitar ya que en su letra dice “¡Puto! ¡El que no brinque y el que no salte: puto!”.

Algo preocupados por el tiempo de entrega del recinto, llegó el final con Rastamandita, un tema complicado para interpretar en los tiempos que corren de “ni una menos” y feminismo “si o no”. Para ello, invitaron a subir a todas las señoritas del público. ¿Recuerdan el video? Bueno, en esta ocasión no pasó nada de lo sucedido en ese clip… ¡no vimos ni un solo pecho! Pero, sin embargo, vimos bien grande en las pantallas la inscripción NI UNA MENOS. Así fue el cierre del festejo de los 20 años de Motolov, con el escenario repleto de señoritas, en una fiesta con todas las letras. Sin dudas, debemos hacer una mención honorifica también a las proyecciones de films antiguos en blanco y negro, que fueron la delicia de quien escribe estas líneas.

Para finalizar, sólo resta que gritemos: ¡¡¡Viva México, cabrones!!!

Los invitamos a ver el resto de las fotos del evento en nuestra fanpage.

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