Entrevista exclusiva con Federico Gil Solá: “La operación retorno consta de música y letras”

Entrevista exclusiva con Federico Gil Solá: “La operación retorno consta de música y letras”

0 comments 📅05 Septiembre 2016, 16:35

Por Mariano Aratta // @gutenseth
Fotos: Gentileza Lucas Seoane Prensa

Federico Gil Solá es conocido por haber sido baterista en Divididos durante una época muy importante de la banda, en la década del ’90. Pero este músico es más que eso: comenzó a tocar batería a los diez años y desde entonces siguió ligado a la música por completo. Es argentino, pero formó su primera banda, Young Adults, en Berkeley -California-, donde se había exiliado su familia. En 1983, con la banda Wire Train grabó su primer disco –In a Chamber-, elegido por Bono de U2 y por la revista inglesa New Musical Express como disco revelación… y así siguió la historia hasta 1990, año en que regresó a la Argentina para unirse a Divididos y llegar a los oídos de la gente de su propio país. En 1995 se alejó de la banda y recién en 2001 publicó su primer disco solista, Leaving Las Vergas, con muy buena recepción por parte de la prensa especializada. En 2005, con Gil Solá & Exiliados editó el disco La Suerte y La Palabra. Con este proyecto es con quien vuelve a los escenarios en el Teatro del Viejo Mercado, el jueves 20 de octubre. Será la “operación retorno”.

En charla exclusiva, Federico nos cuenta sobre este regreso:

– ¿Cómo es volver al ruedo en estudio después de once años?

– Fue todo un proceso, con perdón de la palabra. En 2013 arrancamos como trío, pero yo no la estaba pasando del todo bien y no me daba cuenta por qué, hasta que me cayó la ficha de que no quería cantar tanto, y ahí lo llamamos a Damián. Eso requirió otros seis meses de laburo. Después, en la mitad de la grabación cambiamos guitarrista: ¡otros seis meses! El doble filo de tener estudio propio es que te ponés a experimentar y no terminás más. Pero bueno, ya está.

– Para la gente que te perdió del radar… ¿Qué estuviste haciendo en este tiempo sin grabar?

– Estuve grabando, el tema es que no todo se edita. Entre otros, trabajé en mi estudio con el Bocón Frascino -de Pescado Rabioso-, con Pablo Guyot y Alfredo Toth, con una agrupación increíble de tango/jazz/rock llamada Buenos Aires Negro y hasta grabé como sesionista en California. Grabamos y editamos Ella o la Botella, con el trío Losavio-Herrera-Gil Solá“el cual fue nominado para los premios Gardel, diría mi agente de prensa-. También estoy intentando escribir paralelamente dos libros distintos, pero ese proyecto está tardando más todavía que el disco. Y doy clases de batería.

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 – ¿Quiénes son “los Exiliados”? ¿Cómo surgió este nuevo proyecto?

– Surgió como continuación de la banda que armé para presentar Leaving Las Vergas. Al Bocha Villegas creo que me lo presentó Catriel Ciavarella en un show de MAM, allá por el 2002. Como decía, en 2013 con el Bocha volvimos a juntarnos, esta vez con el guitarrista Roberto Garcilazo, quien colaboró mucho con los arreglos de los temas nuevos y los que habían quedado de la etapa anterior. Después lo llamamos a Damián Ferraris, compañero del Bocha en Krill, para cantar. Interpretar mis letras no es fácil, así que Damo estuvo laburando mucho en eso con la ayuda de Laura Ros, sobre todo. Hace poco entró el guitarrista Pato Ciavarella, hermano de Catriel. Como ven, siempre todo en familia. Ahora estamos intentando componer grupalmente, aprovechando que todos son bastante originales en la manera de abordar su instrumento, cuando los dejo crear en paz.

– ¿De qué consta la “operación retorno”?

– De música y letras. ¡Diez canciones diez, señora señor, ideal para la cartera de la dama o la billetera del caballero! Hay que escuchar el disco, ahí está la respuesta… la cual siempre es distinta, dependiendo de la interpretación de cada oyente.

– ¿Qué semejanzas y diferencias -más allá de las lógicas del paso de los años- encontrás entre Leaving Las Vergas, tu primer disco solista, La Suerte y La Palabra -tu segundo disco- y este retorno?

Leaving es solista, pero La Suerte es con banda, lo cual le da otra impronta. La diferencia principal entre La Suerte y el nuevo es lo que mencioné antes: en uno canto yo, en este canta Damián en ocho temas y yo en dos. Pero hay una continuidad en la base con el Bocha Villegas, porque los arreglos los hacemos alrededor de lo que hace él con el bajo. Otra diferencia es que Operación es todo eléctrico, sin invitados y sin las desviaciones acústicas que suelo tomar. Se dio así naturalmente, no fue planeado. La continuidad entre los tres es que mayormente siguen siendo mis músicas y letras. Aunque si hacemos otro, como decía antes, la composición seguramente va a ser más grupal.

– ¿Cómo te marcó la experiencia con Divididos, qué rescataste de esos años para este momento actual?

– Aprendí mucho, tanto lo que hay que hacer como lo que no. Rescato la música, como siempre.

– Más allá del gusto personal ¿qué recursos del folklore pensás que puede aprovechar el rock y viceversa?

– Son palabras que hay que usar en una gacetilla de prensa para intentar describir lo que uno hace, pero admito que en realidad no sé lo que es “rock” o “folklore”. De hecho, nadie se puede poner de acuerdo en eso: “¡eso no es rock!” dice uno, y otro dice que sí lo es. Lo que hay es música, y uno se nutre de todo un poco. De nuevo: todos pueden aprender de todos, tanto lo positivo como lo negativo. Pero es algo muy personal, no sirve generalizar. Lo que yo tomo de lo que se entiende como folklore es más que nada lo rítmico, supongo. Y una estética, una mirada más hacia el “interior” que hacia el “exterior”, por decirlo de alguna manera.

– ¿Cómo se preparan para la presentación del 20 de octubre en el Teatro del Viejo Mercado?

– A Damián lo tenemos con un personal trainer. El Bocha trata de dormir lo más posible, como siempre. Pato está tomando clases de tap-dancing y yo me estoy mirando todas las de Tarantino, repetidamente.

– ¿Qué esperás de este retorno?

– No sé, siempre espero lo mismo: nada/todo.

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– ¿Cómo fue la experiencia del DVD con Laura Ros?

– Genial. Laura me puso a laburar en serio, lo cual yo necesitaba. Estaba muy aburguesado, y Lau me hizo acordar lo que es trabajar a pulmón, poner todo en un proyecto más allá de las expectativas. Vinieron a tocar con nosotros artistas como Peteco Carabajal, Raúl Carnota, Mavi Díaz, Raly Barrionuevo, el Chango Farías Gómez, María Volonté; entre muchos otros, quizás no tan conocidos pero increíblemente talentosos y buena gente, como Peche Estévez. Lina y Willy de Libario, el fotógrafo Pablo Scavino, las chicas de Piccolamorte Audiovisuales. Los músicos, todos, se pusieron la camiseta durante un ciclo que duró un año entero. 2010 fue un momento muy lindo en nuestras vidas, además.

– ¿Cómo es tu relación con los músicos del ambiente rockero  en general? ¿Aprovechás para ir a ver otras bandas?

– Nunca. Trato de no conocer personalmente a la gente que admiro, en general me decepcionan.

– ¿Qué planes tenés para lo que queda del año y el futuro inmediato?

– Insistir con lo mismo… lo cual considerando la situación actual podría interpretarse como un signo de incipiente demencia, pero no sé hacer otra cosa.

Eso es todo por ahora. Entonces, las palabras dejan lugar a la música. No duden en pasar por los canales sociales de Federico Gil Solá, conocer más de él y sobre todo lo que está haciendo. Les va a gustar.

Escuchá “Operación Retorno” en Spotify

Video “Perdoná el taller”

 

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Seth
Seth

Comunicador Social (UBA) y periodista, hombre de radio. Vegetariano, melománo empedernido, guitarrista, cinéfilo, fan de los '80, la filosofía y los "cuentos de terror". Seth odia los relojes y cree en la metafísica como única forma posible de autosuperación de la humanidad (?)

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