Entrevista exclusiva con La Parla de Raviolo: «Partimos del entendimiento del rock como una cultura en la cual se circunscriben múltiples expresiones artísticas»

Entrevista exclusiva con La Parla de Raviolo: «Partimos del entendimiento del rock como una cultura en la cual se circunscriben múltiples expresiones artísticas»

0 comments 📅27 enero 2016, 18:10

Por Kuruo

Ph: Guido Barraco / Guido Barraco Fotografía

La Parla de Raviolo es una banda oriunda de Buenos Aires que se refugia en una aventura artística donde confluyen diversas expresiones de la cultura rock. Según su propia definición «se refugian en una aventura que aspira a la combinación de la identidad singular de la banda con múltiples facetas del vasto universo artístico, persiguiendo así una constante exploración que intenta perforar la transmisión única del mensaje por medio de las tuberías instrumentales que conducen a artilugios expresivos que potencian y enriquecen lo exhibido por medio de la obra musical». Con esta premisa más que interesante, Shinobi News se dispuso a entrevistar a Joaquín Rodríguez, uno de los guitarristas, y a Federico Morales, el cantante de la banda.

– ¿Cómo surgió la idea de formar la banda, como se les ocurrió el nombre y hace cuánto tocan?

Joaquín: – Solemos decir que, al igual que la banda, el nombre es hijo de salones poco decentes. De noches infinitas. Jornadas de licores y humos y encuentros eternos. En primer lugar lo que llamó la atención fue la sonoridad del nombre: una especie de juego donde cada uno aportaba una palabra. Luego, se lo fue dotando de un determinado misterio y clima, con personajes muy particulares. La conformación de la banda data del año 2012 como un grupo de personas que se encuentra a través de la música y forja una amistad, aunque el grupo comienza a patear el camino en el año 2013. Hasta entonces fue tiempo de experimentación en cuanto a lo musical.

– ¿Cuál es la propuesta musical que ofrecen? ¿Cuál creen que es el factor que los diferencia de otras bandas?

Joaquín: – Partimos del entendimiento del rock como una cultura en la cual se circunscriben múltiples expresiones artísticas. En cuanto a lo musical, creemos fuertemente en un rock visceral, con poderosas guitarras, sólidas bases y una poesía un tanto retorcida que intenta poner en el centro de la escena ciertas microhistorias obviadas por los grandes discursos del jet set, algo que fue parte constitutiva del movimiento y hoy día se ha perdido. Tenemos una propuesta integral que incluye los monólogos de Tony Trainor, la revista contracultural El Triángulo de la Merluza y la exposición de cuadros del artista Emmanuel Risso. Creemos que esta comunión artística enmarcada dentro de un determinado clima es una muestra cabal de una propuesta distinta a lo que se acostumbra.

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– ¿Cómo surgió la idea de la revista El Triángulo de la Merluza y de las intervenciones artísticas en sus shows?

Federico: – La revista es el resultado de la inquietud que siempre hemos tenido por expresarnos desde un lugar artístico y, por sobre todas las cosas, creativo. Entendíamos que las tramas de la realidad que abordamos en nuestras canciones no se acaban en la música, por eso mismo nos pusimos a pensar en la posibilidad de que encuentren protagonismo en otras disciplinas del arte. Este formato nos permite reunir en un mismo espacio a poetas, escritores, fotógrafos, diseñadores, dibujantes, etc. La idea se condecía con lo que desde un primer momento nos habíamos fijado desde el punto de vista de lo artístico y, además, el hecho de reunir en un sólo espacio a varios artistas, nos facilitaba las cosas desde lo económico, ya que -vale aclarar- la totalidad de la revista es financiada por la banda y el acceso a ella es gratuito. Al día de hoy quienes se encargan de su elaboración son Anahí Herrera, Ornela Catanese y Florencia Di Primo, a quienes les agradecemos el enorme compromiso con el que lo llevan a cabo. Además, vale subrayar también la participación de los artistas que envían su material. Podemos decir que el contacto con personas dispuestas a esa aventura y la confluencia en el modo de entender todo esto en lo que estamos inmersos nos facilitó el encauzamiento de esa protoidea que era adherirle al espectáculo de la banda la presencia de elementos que potenciaran y enriquecieran aquello que se filtra en nuestro repertorio. 

– ¿Qué artistas los motivaron a tocar? ¿Con quienes les gustaría compartir escenario alguna vez?

Joaquín: – Son muchísimos. Podríamos pasar una eternidad hablando de ellos ya que cada músico y cada integrante del universo raviolero tiene sus influencias, aunque en líneas generales se coincide en los viejos perros de pelea: The Beatles, Pink Floyd, Led Zeppelin, Charly García, el  flaco Spinetta, Pappo y tantísimos más. Honestamente, no tenemos idealizado un artista como para soñar con compartir escenario. Seguiremos en nuestra senda y llegado el caso celebraremos a los rufianes que se nos crucen en el camino.

– En el nombre notamos cierta influencia ricotera, ¿es así también desde el camino que eligió la banda a nivel musical y a nivel propuesta?

Joaquín: Los Redondos son una gran influencia, pero no sólo para nosotros sino para todo el conjunto del rock nacional. Sin embargo, y desde el vamos, nunca nos propusimos ningún tipo de imitación ni cosas por el estilo. Sabemos que han abierto caminos pero no es nuestra intención transitarlos ciegamente. Quizás sí buscamos recuperar el ambiente del rock post dictadura, de aquellos sótanos de resistencia, esa maravillosa clandestinidad. Pero no era un cuestión exclusiva de Patricio Rey. Aunque eran pesos pesados de la escena también aparecían Sumo, Virus, Los Twist y tantísimas bandas más que conformaron ese caldo de cultivo bohemio e imprescindible.



– ¿Cómo fue el proceso de creación de su primer disco?

Joaquín: – Fue un proceso largo pero maravilloso. El génesis de nuestro primer álbum, Mitologías Urbanas, se dio a comienzos del 2014, cuando lanzamos un simple con las canciones Lágrimas de Papel y Norte Fijo de los Anhelos. Fue un adelanto y un testeo para saber qué repercusiones obtendrían esos sonetos. Afortunadamente, el binomio funcionó perfecto y para fines de año ya estábamos trabajando en la preproducción. Posteriormente, durante el verano, nos dedicamos a grabar en el Estudio Léxico de Matías Parisi. Fueron jornadas intensas, donde fuimos muy rigurosos con el material y eso se nota en el acabado. Elegimos once canciones que comparten un determinado clima, lo que le otorga un sano equilibrio al disco. Como broche de oro, contamos con el arte de Florencia Di Primo y la fotografía de Guido Barraco, quienes sintetizaron la idea de Mitologías de manera sensacional.

– ¿Cuán importante es la aparición de Internet y las redes sociales para las bandas under? ¿Utilizan mucho estos canales o prefieren el boca en boca y los flyers?

Joaquín: – Sin duda, Internet y las redes sociales abrieron el juego de manera rotunda. La posibilidad de generar contenidos ayudó muchísimo a la difusión, aunque la contracara es que son miles de artistas pululando por la Web y hay que tener suficiente personalidad y originalidad para distinguirse en un universo tan amplio. Utilizamos muchísimo las redes sociales, somos muy activos en ese aspecto, y combinamos flyers y contenido audiovisual de producción propia. Sin embargo, también sabemos que el boca en boca es infalible y no hay como la calle. Tratamos de fusionar ambos aspectos para abarcar la mayor cantidad de público posible. Siempre con mucho criterio y tratando de no caer en lugares comunes de los que abundan hoy en día.

– ¿Cuál es su opinión que hay respecto a los debates de pagar para tocar y de compartir o no la música libremente en Internet?

Joaquín: – Va un poco en sintonía con la respuesta anterior. Celebramos la posibilidad de poder escuchar muchísima música gratis, como así también la idea de que mucha gente de todas partes del globo pueda disfrutar con nuestras canciones. Es una posibilidad sensacional. En cuanto a los a lugares del circuito, está establecido por ley que no se debe pagar para tocar, aunque el porcentaje de personajes de la escena que cumplen con ello es el mínimo. Uno aprende conforme avanza con quienes manejarse y con quienes no. No todo es blanco ni negro, está lleno de grises y en los matices está la riqueza.

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– ¿Qué tan costoso es llegar a los grandes medios de comunicación o sellos musicales para las bandas under locales?

Federico: – Cada paso que se propone dar una banda under tendrá siempre su costo o nivel de esfuerzo porque claramente no tenés a disposición todas las herramientas de una banda ubicada dentro de la industria de la música, cuestión que es lógica ya que vos recién emprendes tu aventura y al que acusas ingenuamente de «careta» o «vendido» lleva años rompiéndose el lomo para que su propuesta se destaque en el medio. Igualmente, nosotros no vivimos la experiencia de la banda desde la aflicción y la frustración. Somos hedonistas que disfrutamos mucho lo que hacemos y al mismo tiempo somos tenaces en el laburo, tenemos en claro cómo nos queremos manejar, cuál es el horizonte que pretendemos y que nos falta realizar mucho recorrido. Nosotros dentro de la música no tenemos ningún ideal pero trabajamos férreamente para que nuestro proyecto funcione. Como una vez dijo Andrés, uno de nuestros guitarristas, «nuestro proyecto ya es exitoso porque funciona como hoy queremos que funcione». El éxito no lo evaluamos en base a cuánta gente nos viene a ver o en cuántos medios salimos. Lo que nos proponemos hacer lo logramos y eso ya es un éxito para nosotros y todo el grupo de personas que nos acompañan. Respecto a los grandes medios de comunicación o de la industria, te puedo decir que a algunos de esos medios llegamos por prepotencia de laburo, no le pagamos a nadie, fue a base de militar nuestro proyecto artístico y por contar con personas muy comprometidas que nos asisten en distintos asuntos. Tampoco nos apresuramos, sabemos que antes tenemos que tener un proyecto consolidado y que nos represente. Si no tenes una propuesta o nada original para decir ¿para qué queres salir en los medios? Salir por salir no tiene ningún sentido. Respecto a los sellos musicales, creo que a diferencia de otros tiempos atravesamos una situación más alentadora. En la última década ha habido una explosión de sellos musicales independientes y otros que comenzaron con su aventura independiente y terminaron siendo absorbidos por las discográficas. Si tenés material y te interesa el sello creo que es cuestión de ponerte en contacto y ver qué sucede. Igualmente, y a pesar de ciertos avances que se registraron, creo que es necesario que el Estado desarrolle una industria musical como lo hizo con el cine a través de las políticas implementadas por el INCAA. Pero esto último ahora me parece que no tiene sentido porque si antes era una tarea difícil pero posible, desde el 10 de diciembre pasado creo que se diluyó a una bella quimera imposible.

– Notamos cierta lírica poética en sus temas… ¿Cuál es el mensaje que quieren transmitir a la gente con sus canciones? ¿Quién se ocupa de la composición en la banda? ¿Cómo arman los temas?

Federico: – De la composición me encargo yo, por lo menos hasta el día de hoy. Por supuesto que se trata del aspecto más embrionario de la canción ya que después los chicos se encargan de todo el proceso de instrumentación. Cuando termino de componer, en primer lugar considero si en esa propuesta verdaderamente radica una nueva canción, luego analizo si tiene posibilidad de ajustarse al repertorio de la banda, si no siento que la canción puede competir por un lugar dentro de la banda inmediatamente la excluyo; si por el contrario creo que es representativa se la acerco a los chicos para que la consideren. En caso de aprobación se inicia el proceso de instrumentación. Respecto al «mensaje» no creo que haya ningún mensaje oculto en las letras de las canciones. No nos interesa pararnos desde ningún lugar de autoridad y decir «esto es lo que pensamos». Para ese tipo de búsquedas hay espacios dentro de la sociedad más loables y efectivos que la música, porque son espacios desde los cuales realmente se puede modificar y transformar el status quo. No creo que desde el arte se tenga que esgrimir algún tipo de mensaje que busque formatear la cabeza de las personas, corrés el triste riesgo de convertirte en un aviso publicitario porque buscás sorprender con el mismo efecto pero con otras palabras y otro estilo. Entiendo que uno como proyecto de artista tiene que tratar de leer el pasado y comprender el presente porque, en nuestro caso, le estaremos hablando a un futuro que por supuesto es todo un misterio. En todo caso, la obra tiene que ser un síntoma de nuestro tiempo y el artista contemporáneo se ve en la ardua tarea de reflejar un estado de situación de una realidad cada vez más compleja, que nos desborda a todos en este Siglo XXI donde la política internacional busca la instauración final de la globalización. Ante este panorama sombrío, lo que nos queda a quienes desarrollamos algún tipo de práctica artística es decidir qué segmentos y zonas de la realidad vamos a abordar en nuestras obras, y esa selección está influenciada por nuestra subjetividad y por aquellas circunstancias de la vida que nos emocionan. Dicho esto, en las canciones busco narrar aquellas pequeñas historias que más me conmueven y que integran aquello que llamo el «microrelato de la vida», microrelato ya que la trama argumental que presenta es despreciada por los grandes círculos de entretenimiento mundial, que tienen la desfachatez de presentarse como símbolos intachables de la cultura moderna. La mayoría de estas historias tienen un estado de ánimo en común que las atraviesa a todas y es el que sentimos aquellos que estamos insatisfechos y desilusionados con lo que los «prestigiosos relatores» nos cuentan. No les creemos y encontramos que esa experiencia no se corresponde con lo que nos quieren hacer creer. Entonces, la canción proviene de una insatisfacción original con el discurso que pretende instalarse como única comprensión de esta experiencia que es la vida y a la cual fuimos arrojados todos los que estamos de este lado del mostrador. Quizás lo que más me estimula al escribir una canción es encontrarme nuevamente en ese proceso de búsqueda en el cual todo está impregnado de incertidumbre. Porque el primer contacto con la canción es por medio de la sorpresa. La composición de canciones es el caño de gas perfecto que descubrí para fugarme. Ahí tiene lugar solamente la práctica de la evasión y es la evasión la que me permite ser más tolerante con este interregno de asedia que pareciera querer acaparar toda nuestra existencia.


– ¿Cómo es un show en vivo de La Parla? ¿Con qué se puede encontrar uno si los ve por primera vez?

Joaquín: – Son shows poderosos, con una puesta en escena más que interesante. Apostamos mucho a la complementación de la música con videos e imágenes. Queremos que vuelva la idea del músico como artista, pero al mismo tiempo, tampoco nos gusta monopolizar la escena sino que damos lugar a diversas expresiones. Las veladas ravioleras se inician con la entrega del El Triángulo de la Merluza; luego, la  noche continúa con los monólogos de Tony Trainor, nuestro brivón galés, y finaliza con el show de la banda. En paralelo, se pueden apreciar los cuadros de Emmanuel Risso, quien nos acompaña desde el año pasado. Queremos conmover desde el espectáculo, ser demoledores en todos los sentidos. Sin dudas que 2015 fue un año riquísimo en todos los aspectos. Lanzar nuestro primer álbum fue maravilloso. Duplicamos la cantidad de medios, notas y sitios que visitamos y eso fue espectacular y es un piso altísimo para continuar creciendo. No hay dudas que la fecha del año fue el 7 de noviembre en Makena, cuando presentamos Mitologías Urbanas. Fue una noche mágica. La idea es comenzar el 2016 el sábado 16 de abril en ese mismo lugar, solo nos falta la confirmación.

Dejamos a continuación los links de difusión de la banda y, si después de toda esta charla les queda alguna duda, visítenlos, es una propuesta artística muy interesante.

El disco se puede escuchar y descargar de forma gratuita ingresando a www.laparladeraviolo.bandcamp.com.

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Kuruo
Kuruo

Gamer, animero, comiquero, cantante amateur, mecánico y futuro ingeniero, seguidor del rock nacional con deslices al rock y metal internacional.

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