Review: Faith no More en el Luna Park (20-09-2015)

Review: Faith no More en el Luna Park (20-09-2015)

0 comments 📅25 septiembre 2015, 17:17

Por Scott
@escote Instagram

Quiero comenzar avisando, que Faith no More es mi banda favorita de todos los tiempos, con lo cual no prometo objetividad ni poder mantener un lenguaje apropiado a toda nuestra lectoaudiencia -no sé siquiera si ese termino existe-.

El pasado 20 de septiembre de 2015, en Buenos Aires, cinco viejitos enojados les patearon el culo no sólo a los que estaban presentes, sino también a los que no pudieron asistir… Sí, señor@s, Faith no More volvió a pisar Argentina luego de cuatro años y demostró que con Sol Invictus, no sólo siguen vigentes, sino que además tienen tela para repartir, regalar, vender, confeccionar y de paso dar alguna cátedra de cómo se hace rock sin tapujos ni caretas.

Dicho esto como una breve introducción, me sumerjo en lo que la review requiere.

El palacio del deporte, mejor conocido como Luna Park, fue escenario de gestas del boxeo, del basket y muchos eventos musicales. Para lo que no estaba preparado, era para lo que el quinteto de San Francisco tenía reservado para la velada. Eran más de las 21 y, luego de dejar pasar dos bandas soporte que por suerte no tuve el -no- placer de disfrutar, le dio espacio a una selecta variedad de canciones de los años 50′, 60′ y 70′, que prepararían el escenario para hasta, en mi humilde opinión, el mejor recital de 2015. Luego de escuchar Experiment in Terrorde Ennio Morricone, pensé que comenzaría el show, pero no fue hasta que sonaron las notas de Midnight Cowboy de Jhon Barry que las luces se atenuaron para permitir el ingreso de Mike Bordin, Billy Gould, Roddy Bottum, Jon Hudson y Mike Patton al escenario… era momento de empezar a disfrutar.

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Arrancando por el primer sencillo de su ultimo disco Motherfucker, deleitaron a las más de 10ooo personas presentes -debo reconocer que en mi vida vi ese estadio tan lleno, hasta estimé que se habían sobrevendido localidades- con una variedad de canciones que fueron desde sus orígenes, pasando por los hits más conocidos y los que al público gustan, hasta su nueva placa, pero sin ser simplemente cómplices de la vieja escuela de seguidores, ya que ejecutaron bien seis temas de Sol Invictus dentro de un setlist de diecinueve propuestas.

Si tengo que elegir momentos musicales, quiero destacar el que es mi favorito del ultimo disco, Matador, canción que estrenaran hace cuatro años aquí mismo en Argentina y que se transformaba en ese momento en el puntapié a la esperanza de algún día volver a escuchar material nuevo, pero no puedo dejar pasar Just a Man, Everything’s Ruined o el interminable Epic, haciéndole un espacio especial a Midlife Crisis y Ashes to Ashes.

Quiero hacer una diferencia entre lo musical y el show en sí. Es la combinación de ambas cosas lo que hicieron de este el mejor recital -de vuelta, en mi humilde opinión- porque más allá de una lista de canciones casi perfecta, esta gente no falla al tocarlos, impregna energía en cada uno de las canciones que interpreta. No es novedad que Mike Patton cante bien… la novedad es que se sigue superando, suena mejor que en estudio, suena mejor que hace 25 años, canta mejor y punto. Pero Faith no More nunca fue Mike Patton, Faith no More fue y es un quinteto donde Roddy Bottum en el teclado sigue haciendo riffs, una cosa que ya de por sí no es de teclado; Mike Bordin sigue dirigiendo la batuta desde su batería cruzada y cuerpos horizontales, pegándoles casi como si los estuviera castigando -pero en realidad les da una caricia-; Jon Hudson, ese que se probó hace casi 20 años en lo que era una banda de culto para él, y sin bien es el más “nuevo” de los integrantes nunca desentonó y no lo hace aún hoy en día. Y lo quiero dejar para el final, porque el rol que tiene es para destacar, Billy Gould, el puto de la situación -o algo así, como lo denominó Mike “Piñón Fijo” Patton durante el show- no sólo es el gestor de que hoy esta banda esté de vuelta tocando, sino que además es quién mezcló y produjo Sol Invictus durante un año y medio y, encima de todo, sigue haciendo que ese bajo negro ruja como el primer día.

Faith no More no necesita ni pirotecnia, ni lasers, ni máscaras, ni maquillaje, ni correr sin sentido. No necesita estar tatuado o sacrificar animales en el escenario, no necesita estadios gigantes, ni excentricidades de la escena clásica, simplemente necesita un lugar donde enchufar sus equipos y romper estándares cuando creíamos que todo estaba hecho, haciendo sonar canciones de más de 20 años, como si hubiesen salido hoy. Las bandas de hoy no hacen otra cosa, que inconscientemente, replicar lo que algunas vez Faith no More hizo.

Les dije que no podía ser objetivo… es difícil serlo cuando uno es fan… pero les aseguro que hasta el que menos conoce de la banda que estuvo esa mítica noche en el estadio, va a coincidir en al menos un 90% de lo que les quise contar acá, porque fuimos testigos de un show de rock impoluto, ese funeral al revés que quiere mostrar en la decoración del escenario y como remarcó en su canción Matador: We served you well, now we’re coming back”, espero realmente que siguen viniendo, porque ya palpito lo que será de vuelta, aunque tenga que esperar cuatro años más.

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