La Selección Nacional de Roller Derby Femenino en el Blood & Thunder Roller Derby World Cup 2014

La Selección Nacional de Roller Derby Femenino en el Blood & Thunder Roller Derby World Cup 2014

1 comment 📅12 diciembre 2014, 10:48

Por JL Gaitan – @jlgaitan
PH: Len Rizzo – fb.com/ppendiente

Sin sangre pero con muchos truenos

Soy consciente que esto del roller derby en Argentina se mueve a fuerza de caballos desbocados y sin control, se ramifica, se expande arrasando con todas las pasiones anteriores que tuvieran aquellos que se dedican a éste, por ahora, alternativo deporte de contacto como una especie de sudestada que viriliza algo que es casi inexplicable pero seguro como una avalancha. Explayarse en sus reglas y formas hoy no es el caso, lo que me sienta a escribir es tratar de contemplar un poco lo que quedó después de la ya mencionada sudestada: el mundial de roller derby femenino en Dallas del 4 al 7 de diciembre, desde la vista de un fan. Claro, para profesionales hay gente  más importante y calificada. Cualquiera puede patinar, pero no cualquiera puede ser una gran jugador y llegar a la selección, requiere interpretación, destreza, equilibrio, paciencia y atención pero, sobre todo, y es lo que quiero destacar: pasión.

Demo Selecciones Argentinas // Junior y Mayor -19 de Octubre-

El argentino es apasionado, a veces rayando la estupidez como lo vemos en nuestra triste realidad política o en nuestra “mitología” futbolera, pero hay momentos -y lugares- en donde esa pasión desbordada puede ser canalizada en un centro y convertirse en una punta de lanza para crear algo nuevo. Cuando en 2009 Drew Barrymore dirigía su primera película –Whip It– no tenía ni idea de lo que desataría con esa santa trinidad Ellen, Drew, Juliette en Argentina: desde ese año, y potenciados por la película, cientos de chicos y chicas se calzaron los quads para amontonar las pasiones enfriadas debajo de años de no ser protagonistas de algo suyo para avanzar en un deporte áspero, delirante, estratégico y fascinante a velocidad de más de 200 equipos en todo el país en cuatro años. Hoy son un grupo de gente para nada heterogénea, llena de talento y decisión, con historias de lo más variadas, que merecen atención particular, pero con algo en común, a todos les cambió la vida al punto de olvidarse de casi todo lo demás. Bienvenida la hoja en blanco.

Tonigth we dine in Dallas!

En marzo de 2014, la selección nacional masculina de Roller Derby dio la gran sorpresa en Inglaterra, no sólo por lograr llegar a cuartos de final y se quedarse con el séptimo lugar en medio de potencias mundiales del RD, sino también porque fueron ocho chicos que ni siquiera sabían si iban a llegar días antes de que comience el evento. Con mucho esfuerzo, amor por el deporte y un profesionalismo extenuante pero gratificante, terminaron por ser los mimados de todos los demás equipos y organizadores e inclusive ganaron el premio al mejor jammerGonzalo Julián “el pibe 08” Salazar sería aquel jammer mágico-. Sabemos del poco apoyo que se le da, a nivel gubernamental, a deportes que no son “populares” entre las masas de los descorazonados argentinos de pasiones revueltas y no pueda ser utilizado para sensacionalismos y fanfarrias patrióticas, pero gracias a sus propias convicciones -y bolsillos- estos chicos y chicas en patines de repente empezaron a salir en diarios y los fanáticos cada día eran más visibles, la gente preguntaba de qué se trataba todo esto y, entre ignorancias y sorpresas, el mundillo se convirtió en un mundo que empieza a armar reglas y mitologías propias, que entra en la esquina de los ojos de municipios como el de Avellaneda, el primero en tomar a las Indómitas, equipo del sur, para apoyarlo como deporte oficial del municipio.

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A la selección de las chicas, sin embargo, no les había ido tan bien si hablamos de “podio”, pero sí como experiencia y como para poner a Argentina en el mapa del RD femenino, que es predominante y si se quiere más conocido… y más vistoso también. Allá por 2011 en Toronto se celebró el primer mundial donde apareció Argentina -y fue lo que inspiró a los ocho muchachos a ir al suyo propio-, estas leonas que no alimentan leones políticos se auto-convocaron, se auto-financiaron y fueron a ver qué es eso de estar en un mundial con una valentía propia de los que van al espacio y lo vieron, lo sintieron y se vinieron con los moretones de no haber llegado muy lejos pero con ansias de progreso. Casi cuatro años después volvieron, mejor organizadas y con menos inocencia, convertidas en una poderosa selección que logró llegar a octavos de final, enfrentando en su grupo a grandes del Roller Derby mundial, aunque no fue nada sencillo: primero Canadá, segunda potencia mundial, en donde se notó la diferencia y perdieron 290 a 50. En este partido, Nina Brava dejó la cara de una canadiense marcada en el suelo -quisiera tener esa baldosa en mi casa-. El segundo partido fue manejado en forma increíble por Argentina: Dinamarca no supo cómo parar a las jugadoras ágiles que tiene la selección como Tropical Mecánica, Manija -pasando jugadoras patinando hacia atrás, pura magia- o a una Lula Zan en llamas que anotó en un jam veinticinco puntos como si estuviera sola en la pista dejando a Dinamarca con solo 85 puntos contra 202 bien ganados para la selección nacional. Con Francia, una de las supuestas potencias, la cosa siguió igual de bien pero costó algo más y terminó con el equipo en llamas de todas maneras, 162 a 205 para Argentina. La pasión estuvo por encima de la frialdad estratégica con la que se mueven sus contrapartes masculinos, pero no por eso fue menos épico. En cada jam se jugaron absolutamente todo y a decir verdad uno estaba “como loco” porque esa supuesta pelea de David y Goliath en donde se cruzaba el fanatismo de las chicas argentinas por las jugadoras de las selecciones contrincantes y la seguridad de saber qué, efectivamente, se podía mejorar la performance de 2011, hacían de la pista un caldo de emociones que se notaba tanto adentro como a miles de kilómetros de distancia. Se merecían todo, encontraron lo que buscaban y al final de cuentas no se les puede pedir más. Ver esas fotos, esos videos, sonrientes por lo logrado, en mi opinión valen más que la copa misma, porque no habrá sido el momento de ganarla pero ganaron algo más: la historia.

Todos pedíamos un milagro, que no se crucen con EE.UU. tan rápido, pero no existe épica sin grandes batallas, y llegaron las yanquis.

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LTA, U.S.A.

Que a EE.UU. le quiten el lead en un partido que estaba claro buscaban el cero para Argentina les dio un halo de guerreras-escuderas-vikingas a las argentinas, se notaba que iban a todo o nada en contra de gigantes de hielo, era imposible no emocionarse con cada empujón, mirada, rebote de las argentinas. No era un milagro, Argentina le estaba haciendo un partido de igual a igual a EE.UU., incluso viendo la diferencia obvia entre ambos equipos, no temían. Costó -y mucho- lograr esos pocos puntos pero valieron oro. Del otro lado nosotros, simples hombres y fieras mujeres, alentábamos como si algo de esa energía pudiese llegar a ellas, esperando que ese desgaste emocional pudiera darles la fuerza que le faltaba para que no decaigan, delirábamos porque sabíamos que ahí, en Dallas, crecía un torbellino emocional enorme, esas indias de elegancia animal que transitan el viento y patean culos, todo al mismo tiempo. Un delirio. Pero ganó EE.UU. 569 a 14. Se sabe: esos 14 les dolieron a las rubias mientras que a la selección nacional las llenó de orgullo, acá nos desinflábamos de ganas de abrazarlas a todas y hacerles saber lo contentos que estábamos por ellas.

El futuro llegó

El próximo mundial las esperará con un poco más de cuidado, se fueron por una puerta enorme -así como los varones, ellas están entre los diez mejores del mundo-  y regresan a esta realidad donde siguen entrenando como pueden, a veces a la intemperie e inclusive agotadas por trabajar de otra cosa, con los problemas de cualquiera -porque viéndolas jugar, a simple vista no lo parecen pero también son humanas- y con un mundo en patines que está en amplio y constante crecimiento, pero que todavía no las mira en todo su esplendor. No obstante, se las nota unidas e incluso no hay en este mundo del RD quien levante un dedo acusador de nada. Nosotros, los de afuera, las vemos como un panteón inalcanzable y potencialmente demoledor. No es para menos, ya que tanto los varones como las mujeres nos tienen mal acostumbrados, pero les pedimos por favor que nos sigan haciendo soñar con caballos desbocados que queman pistas, jamean en un océano de imposibilidades y pegan la vuelta para volver a empezar.

Ah, el campeón resultó ser EE.UU. por segunda vez consecutiva. En fin, los trucos sorprenden una sola vez, vayan preparándose para la próxima.

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  1. Mael
    12 diciembre 2014, 11:23 Mael

    Muy buena nota, remarcando la garra de las jugadoras que dejaron todo.

    Muy loco que un deporte tan poco conocido haya levantado tanta polvareda y de repente, cualquiera con el que hablás sabe qué es el Roller Derby… o quizás sólo me pasa a mi, aunque lo festejo igual.

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