Review: The Skatalites en Teatro Vorterix (09-10-2014)

Review: The Skatalites en Teatro Vorterix (09-10-2014)

0 comments 📅15 octubre 2014, 07:52

Por Mariano Aratta
@gutenseth

«9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1… ¡Freedom!»

La cuenta regresiva de Lester Sterling y sus compañeros indicaba que la noche de Vorterix, luego de unos minutos de espera, comenzaba a calentarse y que la fiesta arrancaba bien arriba. Porque, en pocas palabras, eso fue The Skatalites: una fiesta, que no sólo englobaba el aniversario número 50 del nacimiento de la agrupación jamaiquina, sino que también implicaba el reencuentro con un eufórico público local, que siempre espera con los brazos abiertos a esta banda icónica y creadora de un estilo musical que luego fue reproducido a lo largo del mundo, razones de sobra como para compartir este show de una agrupación legendaria en vivo y en directo.

«¡Skatalites!» vociferó Sterling -de 78 años, único miembro original en la formación actual- al final de Freedom Sound, tema con el que se inició el show. Con una línea de cuatro vientos al frente, guitarra y bajo un poco más atrás, batero y tecladista al fondo, la banda despertó una eufórica efervescencia que se repitió a lo largo de la noche, inclusive cuando ya habían abandonado hacía rato el escenario y la gente seguía cantando, saltando y «pidiendo más».

Skatalites

¿Pero que más se le podía pedir a estos señores? No son muchos los grupos musicales que logran llegar a festejar 50 años en la ruta y a este nivel, lleno de magia y un clima de fiesta inigualable sin bajar ni un segundo. Porque mientras caía papel picado de color metalizado sobre las cabezas del público, los temas se iban sucediendo: Music is my Ocupation, River to the Bunk, Latin Goes Ska… y esta banda con influencia del ska, rocksteady, reggae y, por supuesto, del jazz y de la música afrocubana, con todo el oficio de su experiencia a cuestas, envolvió a la gente de manera tan contundente que inclusive terminó convenciendo de mover los brazos y las piernas hasta al más tozudo malhumorado que cayó al show de casualidad y con pocas ganas de bailar. Luego de la experiencia podemos afirmarlo: este tipo de shows es para bailar, disfrutar con el entorno, dejarse llevar… volar.

Confucious, James Bond Theme, El Pussycat, fueron algunos otros temas que sonaron antes que la señora Doreen Shaffer saliera a escena y demostrara que la banda además de tener un sonido propio y único, tiene también una voz con todas las letras. Con ella llegó uno de los temas más festejados de la noche: Three Little Birds, de Bob Marley, además de Golden Love, My Boy Lollipop, When I Fall in Love Simmer Down -de The Wailing Wailers-, entre otros. Esta dama llena de swing en sus venas, luego de terminar de embrujar al público, abandonó el escenario y lo dejó bien arriba para el tramo final.

Y el resto de los Skatalites se encargó de que la gente no baje de las nubes, mostrándonos varios de sus himnos y alguna sorpresa más: Rock Fort Rock, con el ya mayor bajista Val Duglas, hasta entonces sentado a mitad de escena, parándose para pasar al frente y dar cátedra junto a Trevor «Sparrow» Thompson en batería, con tremendos slaps plenos de groove y jerarquía. Luego se sumaría el violero, Nutty Frenchy, con un solo mágico que fraseó en un momento al riff de Voodoo Child de Jimi Hendrix. I Should Have Known Better -de The Beatles-, Phoenix City  y Freedom Sounds Reprise, dieron cierre a la noche de la banda, pero no de su público completamente eufórico. Fue coreando Phoenix City que los asistentes se resistieron con alegría al inevitable final, arengando durante veinte minutos, negándose a desalojar el Teatro Vorterix.

Sin embargo, nadie se fue mal. The Skatalites ofreció un show contundente de una hora y media, muy humilde, demostrando que no es necesario ser grandilocuente, ultrapublicitado y marketinero, tener los mejores equipos, tocar en el mejor estadio, salir en los mejores medios, para ser respetado por el mundo, entregar un show impecable y contagiar de buenas vibras a toda persona que se ponga en contacto con sus sonidos. Porque al fin y al cabo, la música es compartir un momento mágico con la inspiración del artista en escena y contagiarse de las vibraciones de sus almas y esto la banda jamaiquina lo cumple con creces. ¡¡Por 50 años más!!

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Seth
Seth

Comunicador Social (UBA) y periodista, hombre de radio. Vegetariano, melománo empedernido, guitarrista, cinéfilo, fan de los '80, la filosofía y los "cuentos de terror". Seth odia los relojes y cree en la metafísica como única forma posible de autosuperación de la humanidad (?)

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