Yaya Han en Arte Cosplay 2: «Dedicarme al cosplay de forma profesional fue una de las cosas más aterradoras y difíciles de mi vida»

Yaya Han en Arte Cosplay 2: «Dedicarme al cosplay de forma profesional fue una de las cosas más aterradoras y difíciles de mi vida»

1 comment 📅23 abril 2014, 12:36

Por Juli Athena

Pablo Ruiz Piccaso, pintor malagueño del siglo XX y «padre» del cubismo, alguna vez dijo:
«Todos los niños nacen artistas. El problema es cómo seguir siendo artistas al crecer». En el siglo XXI, la cosplayer estadounidense de ascendencia china Yaya Han parece haber descifrado el conflicto que planteaba el autor del Guernica. Desde 2005, Han tomó lo que para ella fue la decisión «más aterradora y difícil de su vida», que fue hacer de su hobby una profesión. De 1999 hasta hoy confeccionó más de 260 trajes, convirtió su nombre en una marca registrada y, a través de sus apariciones en más de 100 convenciones a través del mundo, se convirtió en la imagen de varias empresas comiqueras de la talla de Marvel y embajadora de la disciplina artística. Como tal, fue invitada a la exhibición de fotografía y vestidos cosplayer Arte Cosplay 2  llevaba a cabo en septiembre del año pasado en el Jardín Japonés ubicado en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Organizada por Photographers Sans Frontiers, un grupo de fotografía cosplayer fundado por Adrián Otero, alias «Ummo«, y Fernando Brischetto, en actividad desde 2011 cuando cubrieron su primer evento Macross Eternal 2, la conferencia de prensa de la protagonista del reality show Heroes of Cosplay o Héroes del Cosplay, que se transmite por el canal SyFy y estrena nueva temporada en mayo, y una de las líderes de la fundación dedicada a la caridad Cosplay for a Cause (Cosplay por una Causa) que recauda fondos para la Cruz Roja, lejos de ser conformismo aseguró que esta era la primera vez que asistía a una muestra como tal, que quiere presionarse a alcanzar nuevas habilidades en la elaboración de sus trabajos, y aconsejó a todos los asistentes que nunca olviden la razón por la cual empezaron a hacer cosplay para no perderse en las demandas de moda, como acumular «me gusta» en una página de Facebook, ganar concursos o sacarse fotos provocativas como modelos. «Hagan cosplay para ustedes mismos. Incluso si sos perfecto la gente va a hablar mierdas de ustedes, así que haláguense. No lo hagan por el público y no se enrosquen la cabeza con cosas negativas. Siempre busquen el lado positivo». Aplausos.

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La palabra del ícono

Pasar de ser una cosplayer que hacía eso por diversión a tomarlo como una profesión fue lo más difícil y aterrador que me pudo haber pasado. No sabía cómo iba a resultar, qué iba a pasar si dejaba mi ocupación formal. En 2005, me di cuenta que estaba trabajando en un lugar que no me gustaba y en todo mi tiempo libre estaba haciendo piezas de trajes o trajes para otras personas por comisión», confesó Han sobre sus comienzos a la vez que valoró que, para entonces, no hubiese forma de conseguir vestimentas ya confeccionadas porque le permitió «pelearla desde abajo» mientras «disfrutaba el proceso creativo de descubrir cómo hacer armaduras, coser, maquillarse» y le permitió conocer a «mucha gente del mundo entero».

Tal como predijo, a Han no le tiraron flores de inmediato. Tuvo que ponerle el pecho la las balas que vinieron de varios flancos, léase resolver su situación financiera al dejar su estabilidad del trabajo en relación de dependencia pero también a las críticas y prejuicios. Es lo que ella llama «dolores de crecimiento». Al principio, muchos pegaron el grito en el cielo con los atuendos provocatiuvos de la estadounidense. «Cuando comencé a hacer cosplay disfrutaba mucho interpretar personajes sexies. Y cuando no era quien soy hoy podía caminar en convenciones, sacarme fotos con la gente, y no tenía que decirle `perdedor’ o `tranquilo’ a nadie. Cada persona que asistía a un evento te conocía y sabías a quién estabas cosplayeando. En la actualidad, el cosplay explotó y vemos a la mayoría de la audiencia buscando a las chicas sensuales en línea. Ellos piensan que nos vestimos así sólo para llamar la atención. No entienden que en verdad nos gusta el personaje al cual caracterizamos. Creo que hasta llegó el punto en la comunidad que hay cosplayers que visten de esa forma a propósito. ¿Están siempre conectados con este tipo de personajes que muestran mucha piel? A mí me atraen los personajes con sex appeal pero no muestro mucho más que el escote. La gente se escandaliza pero en la calle se ve mucho más. Podés destaparte y luego volver a cubrirte. Hay muchos trajes para elegir», opinó.

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No le quedó otra opción que aceptar la situación y aprender a lidiar con ella. «No hay solución para hacer que la negatividad se vaya. Todo lo bueno viene aparejado de algo malo. Se balancea. Entonces se te plantean varias preguntas: ¿Vas a ir con la moda? ¿Vas a cambiar? ¿Vas a dejar de hacer un cosplay? Por eso, trato de decirle a los cosplayers que tienen que ir a los orígenes de por qué hacían esto. ¿Es porque lo querías? ¿Por 300 mil «me gusta» en Facebook? ¿Era porque querías estar un rato con tus amigos? ¿Por qué querías hacer un gran traje? No lo hagan por el público. Si van a un concurso y no ganan al menos mostraron su obra en el escenario y alguien de seguro habrá sacado una buena foto de él. No se enrosquen la cabeza», aconsejó.

De la misma forma, dio cátedra cuando fue interrogada por varios de los cosplayers locales sobre cómo desarrollar una carrera de su hobby. «Hay tres formas. Una es hacer trajes para otras personas lo cual requiere mucha disciplina, organización y mucha habilidad para poder adaptarte a las necesidades de los diferentes trajes y clientes. Hice eso por un par de años y me di cuenta de que no es para mí. Yo no tenía la tolerancia para tratar con gente de esa manera. La segunda es hacer accesorios o suministros para cosplayers. Arda Wigs es un muy buen ejemplo a seguir. Ellos tienen un gran negocio, una fábrica en China. Otro es ANOVOS quienes se dedican a hacer vestidos de BattleStar Galactica y Star Trek, quienes se dieron cuenta de la demanda de ítems relacionados a esas series y empezaron a producirlos. Supongo que la tercera manera es hacer de vos mismo una marca. En Estados Unidos y Japón es lo que más se intenta hacer: convertirte en alguien que represente a compañías. Sea trabajar para una empresa de comics, de video juegos, etc. Es lo que Precious o Jessica Niggri han hecho. Pero es una cuestión de azar. A algunas personas puede llevarles años hacerse notar. Pickman Link es una gran amiga. Hizo cosplay de Nintendo por 12 años hasta que alguien se dio cuenta de que existía», puntuó.

Tampoco se quedó atrás la diseñadora de indumentaria al dar una palabra de aliento a las mujeres presentes en la sala de exposiciones del Jardín Japonés con respecto a los estándares de belleza y estética que son demandados de las féminas. «Creo que todos nos sentimos feos, o tenemos complejos. El cosplay es un pasatiempo artístico y visual. El que lo practica va a pensar al menos una vez cómo luce su cuerpo y evaluarlo a nivel estético. Tengo mis días en dónde digo `No puedo ponerme esto´` ¿En qué estaba pensando cuando hice esto?´ Y después vienen otros momentos en dónde te sentís flaca y super poderosa». ¿Cuál es el secreto? «En general, trato de cuidar lo que como. No hago dieta pero sí cambios en mi estilo de vida al menos por algunos meses para hacerme sentir mejor. La actividad cosplayeril puede darte una gran motivación para hacer ejercicio pero no debería haber tanta presión como para dejar de hacer lo que te gusta porque creés que no sos perfecto. Por más que lo seas la gente igual va a hablar mierda de vos así que no importa. Aconsejo hacer trajes con los que se sientan cómodos y traten de halagarse. Es lo más relevante«, inculcó.

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La cosplayer detrás de la estrella

¿Qué cosas le sucedieron a lo largo de 14 años de carrera? ¡Lo que le puede ocurrir a cualquiera! «Me cambié en muchos baños y olvidé piezas al punto de no poder vestir mis trajes». Y no tanto. «Este año fui a una convención. Debería haber estado allí haciendo una aparición pero tuve que ser operada de apendicitis», contó divertida siempre a través de la actriz, cosplayer, estrella de la televisión on line y modelo Lilia Lemoine, quien hizo de intérprete durante toda la conferencia y dejó clara su intención de seguir los pasos de Han.

Sin embargo, cuando la embajadora del cosplay comenzó a dedicarse a la actividad hace 14 años era muy difícil encontrar información. «Todo era experimental», explicó a la par que incentivó a todos a poder realizar sus propios trajes: «En estos días, es muy fácil entrar en la comunidad. Podés aprender de los portales Google o YouTube sobre cualquier técnica que haya. Si querés empezar podés ir a por un personaje que te guste y encontrar algún tutorial de cómo coser. Es cuestión de tomarlo paso a paso y se sorprenderán de cuán fácil y rápido pueden expandir sus habilidades».

Según la protagonista de Héroes del Cosplay, nunca desechó un proyecto por no saber cómo hacerlo y quizás aquí reside la clave de su éxito. La fórmula para no frustrarse, reveló, es apartarse de la tarea que se quiere llevar a cabo por unos días, unos meses o lo que sea necesario, dormir y relajarse, porque al hacerlo la mente descansa y es capaz de encontrar nuevas ideas. Que lo fundamental es querer hacerlo y tener la voluntad suficiente para volver a intentarlo.

Obligada a elegir sus cosplays preferidos ya que para ella «son todos sus bebés», la estadounidense de ascendencia china estableció un top five en el que muestra su diversidad en gustos y versatilidad: Catwoman del comic Batman, Carmila del animé Vampire Hunter D, Chun Li del videojuego Street Fighter, Phoenix de Marvel Advegers Allience y Power Girl de DC Comics. El vestido más difícil de coser para Han fue el de Carmila. Y la armadura que le presentó más desafíos fue la de Fiora del popular League of Legends porque era la primera vez que hacía una de cuerpo completo.

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Con respecto a estas últimas, explayó: «Las armaduras fueron complicadas para mí porque tenés que visuaqlizar todo en tres dimensiones. No podés pensar en que las ropas se adecuen simplemente a tu cuerpo. Después de aprender a hacer un patrón de moldería para este tipo de trabajos, recién podés empezar a ver cómo construirlos». Para lo cual utiliza el llamado Método Worbla, un material exportado de Europa. «Es durable y permite hacerle efectos de redondeo», indicó pero su uso no es privativo. «Se puede recurri a la fibra de vidrio o goma eva. Las oportunidades están ahí. Tenés que buscar las que te sientas cómodo y disfrutes usar», afirmó.

¿Qué la inspira a llevar un día, dos o tres semanas e incluso meses en hacer un traje y a usar presupuestos de 300 dólares en promedio? «Me gusta la belleza, los brillantes, los detalles y las pieles. Me inclino hacia cosas muy femeninas y a las siluetas inusuales en los cosplays. Ya sea de un videojuego, un comic o animé o manga. De los comics sólo elijo a las heroínas  que creo que son fuertes y tienen vestidos simples para ponerme. Como viajo tanto tengo que tener algunas prendas cómodas vs vestidos muy elaborados y locos. Algunos están hechos para convenciones y otros son sólo yo volviéndome loca por hacer un cosplay que quiero», respondió la artista que cree que no es necesario ser un experto en el personaje a caracterizar para poder confeccionar un traje de él. «Los cosplayers nos enamoramos del diseño. Tenemos un background de arte y moda, quizás diseño de indumentaria que nos hace ser curiosos. No es necesario conocer la fuente en profundidad. Estamos limitados por el tiempo. No podemos estar viendo anime o comics en el día y a la vez cosiendo o haciendo una armadura. Lo que me parece importante es tener una conexión con el personaje. Y probar el material. Yo de hecho probé juegos que no me gustaron pero me atrajo cierto personaje. Y así hice el cosplay del personaje que me gustó sin necesidad de terminarlo», reveló Han quien sueña con hacer de Raw del videojuego Lineage 2. Fans atentos.

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La exhibición de Photographers Sans Frontieres

La primera edición de Arte Cosplay, muestra de fotografía cosplayer de los fundadores de Photographes Sans Frontieres, Brischetto y Otero, se realizó en 2011 en el Paseo La Plaza. Esta vez el lugar elegido fue el emblemático Jardín Japonés, en donde se llevan a cabo las Jornadas del Manga y Animé hace más de 10 años y es una locación de ensueño para hacer sesiones de fotos. Por este motivo, los integrantes de la red mundial Cosplay Photographers no dudaron un instante al reservar este rincón de Buenos Aires ubicado en Avenida Alcorta y Caseres, que es un centro ambiental y cultural nipón único en el país.

A su vez, Brischetto indicó que el dúo perseguía un objetivo particular: «Difundir el cosplay que es un actividad que nos encanta junto con la fotografía». ¿Las razones? «Queremos retratar el esfuerzo que significa hacer un traje. Sabemos del fanatismo, las ganas, de lo que es llevar al personaje en la piel, del tiempo invertido. A través de lo que hacemos intentamos transmitir eso no sólo a la gente que conoce sino también a los que no lo hacen y por medio de un tratamiento profesional de poder darles un estilo, un look, que creemos se merecen», afirmó a la vez que subrayó que su sueño es que el cosplayer sea tratados con respeto por los organizadores de eventos «ya que ellos son protagonistas de las convenciones».

El ganador del concurso de fotografía cosplayer de AnimeExpo 2012 de Los Ángeles quien compitió con profesionales de talla de Martin Wong destacó que no eran los únicos en la escena y que habían comenzado sus actividades «hace poco». «Existen otros equipos que ya han alcanzado reconocimiento como Akiba3, Otaku No Baires, entre otros, quienes ya dieron relevancia al tema y comparten con nosotros nuestras mismas pasiones», reconoció y contó la historia del nacimiento de la red que incluye a colegas de Chile, Paraguay, Perú, Uruguay y Japón. «Nosotros arrancamos en 2011. Con Adrián, hace tiempo que éramos amigos. La primera muestra que cubrimos fue la Macross Eternal 2. Allí fuimos invitados», rememoró y siguió: «Luego, se fue desarrollando esto de hacer un click y dar más, brindando un look profesional a lo que es el cosplay. De Argentina para afuera que es también lo que nos interesa hacer. Mostrar que el cosplay local está a la par del internacional». Con creces.

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Por su parte, Otero resaltó lo novedoso de hacer una exhibición de arte cosplayer en el país. «Sólo se veían estas cosas en el exterior», señaló sin olvidar que también ellos no sólo mostraban una selección del resumen anual de las fotos que habían sacado en el año sino que también incluían una proyección de videos. «La movida de los videográfos está evolucionando», explicó.

«Hemos visto muchas veces por sus propios medios realizaban una difusión personal. Y ahora con una simple foto en nuestra página tienen un impacto inmediato en las redes sociales con muy buena consecuencia en otras escenas. Ya se pueden hacer amigos, compartir técnicas, no sólo en el mundo del cosplayer sino también del fotógrafo», añadió.

¿Y qué tuvo para decir Han sobre la fotografía cosplayer? «Antes todo era muy triste porque sólo teníamos las cámaras desechables o las de rollos y los cosplayers sólo sabíamos una pose y nos retratábamos sólo en convenciones pero en 2000, las cámaras réflex digitales aparecieron, y empezaron a desarrollarse cada vez más y más. La primera sesión en la que recuerdo haber participado era de estudiantes. Empecé a juntarme con profesionales interesados en moda que estaban dispuestos a llevarme al siguiente nivel. Ahora, gracias a Dios, la fotografía es una gran parte del arte del cosplay. El paso final para hacer un gran traje no es en un evento sino capturarlo en una gran toma», reflexionó. Una imagen vale más que mil palabras. Y más vale ver a Han para creer.

Fotos Carlos Escobar de Estudio Photography.co

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Juli Athena
Juli Athena

Periodista - Locutora Nacional M. 9665- Tesista en Ciencias de la Comunicación - Doblajista - Cosplayer / Journalist- Tv and Radio presenter- Cosplayer

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