Review: Moonchild en el Teatro Coliseo

0 comments 📅19 junio 2013, 12:17

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Por Lula
Fotos: Patton’s World Argentina

Sinceramente, cuando saqué la entrada para ver a John Zorn y su nuevo proyecto Moonchild no sabía con qué iba a encontrarme. Principalmente fui porque estaba Mike Patton, cuya participación en la banda aumentaba mis expectativas acerca del show.

Eran alrededor de las 21.00 y la gente estaba esperando afuera, con mucho frío, hasta que aproximadamente media hora después abrieron las puertas. Y a las 22.00 se apagaron las luces, dejando lugar a la aparición de los cuatro músicos en escena y, junto con ellos, un hombre flaquito de pantalones holgados y buzo con capucha, John Zorn, que presentó a los integrantes de Moonchild: Joey  Baron en batería, Trevor Dunn en bajo, John Medeski en teclado y ni más ni menos que Mike Patton en la voz.

Zorn se fue del escenario y el show arrancó. Los cuatro músicos empezaron a tocar algo que a simple escuchada era una bola de ruido minuciosamente organizada, cargada de energía y llena de potencia.

La sensación durante todo el show fue la del vértigo que genera estar en una montaña rusa a toda velocidad, y por momentos el de la tranquilidad que se vive en una caverna en plena cordillera.

Lo más sorprendente era verlos a cada uno de los músicos con sus respectivas partituras, lo que nos hacía dar cuenta que realmente era un caos perfectamente calculado.

Hicieron de principio a fin,  y de manera impecable y en orden, el disco de John Zorn Templars in SacredBlood. Vale remarcar que el CD estuvo a la venta en muy pocas disquerías -casi imposible de conseguir- y en la boletería del Teatro.

Ya desde el primer tema –Templisecretum-, Patton agarró el micrófono y largó un grito de esos bien guturales, de los que salen de lo más profundo. Y fue ahí cuando varios murmuraron fascinados «es un animal». Ni bien terminaba un tema la sala se colmaba de aplausos.

Siguieron pasando las canciones,  Evocation of Baphomet, Murder of theMagicians, Propheticsouls, y John Zorn, el gran creador e imaginador de todo esto, había aparecido sólo una o dos veces para nombrar a los músicos.

Se acercó el final y la sensación de «¿Ya terminó?» invadió la sala, pero como el público quería más, vinieron los aplausos y el clásico «¡una más, una más!». La respuesta no se hizo esperar  y finalmente Zorn subió al escenario, de frente a los músicos y de espaldas al público, jugando el rol de director de una orquesta muy ruidosa, potente, llena de altibajos y quiebres, que Joey Baron, John Medeski, Trevor Dunn y Mike Patton supieron seguir al pie de la letra. Luego del segundo y último  bis se despidieron mirando a todo el público que los aplaudía de pie.

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